El
que suscribe, aparte de huevón es un pésimo reportero. Cuando le dijeron que el
FESTOCOMIC se realizaría en la Feria Internacional de libro Infantil y Juvenil,
y que además le tocaría cubrir el evento (a petición popular Desde el globo no podía
faltar) el fantasma poderoso del desanimo y la hueva empezó a palpitar con
fuerza en su corazón. Sin embargo, por cuestiones personales tuve que asistir a
la FILIJ y así, mis excusas se desvanecían en el aire como los sueños y
proyectos de una pareja adolescente que descubre esperan un hijo y aun no han
terminado la preparatoria.
El
sábado 17 de noviembre el lugar estaba simplemente atestado, era casi imposible
caminar como un ser humano normal. Miles de niñas y niños, adolescentes
confundidos, padres de familia con resaca y mujeres bigotonas abarrotaban la
FILIJ. EL autor sospecha que un gen se
activa en los seres humanos en el momento en que tienen hijos, el gen de “sólo
yo importo”, que impide que una familia completa pueda caminar normalmente sin
estorbar en todas las direcciones posibles y que hace que los padres utilicen a
sus hijos más pequeños como cuñas humanas o armas arrojadizas para abrirse paso
entre la muchedumbre. Multiplíquenlo todo por mil, agreguen un montón de dinero
y tendrán el panorama completo de una feria infantil.
Como
pude, y no sin que me tomara media hora llegar, me arrastré hasta la exposición
del maestro Sergio Aragonés, el más famoso historietista mexicano vivo y joya
de la corona del FESTO. Los cartones primerizos de Aragonés en “Mañana” sorprenden
por lo fresco del humor aun hoy en día, así como por lo mucho que se asemejan a
su estilo actual. Aragonés, como Reyes o Hemingway (si fuera prosista) encontró
su estilo muy joven, algo que necesitaba muy poco el ser modificado debido a la
brillantez que destilaba casi desde el principio. Tal vez eso explica la prolijidad
de este autor, quien es tal vez el caricaturista más veloz del mundo, ya que no
sólo dibuja en segundos las viñetas, si no que también concibe el chiste en
ellas, el concepto, la pequeña narración que toda viñeta contiene.
El
muro de la verdad en el lobby del teatro de las artes es un paseo breve, aunque
màs o menos completo del panorama de la historieta nacional desde momentos
tempranos en el siglo pasado hasta la actualidad. Las preguntas ¿dónde estábamos?
y ¿dónde estamos? remiten por supuesto a una tercera: ¿hacia dónde vamos? Ver
las historietas que en México en los años 50 alcanzaban tirajes de centenares
de miles y contrastarlas con las de hoy día corta un poco el aliento. Aunque la
calidad no es menor que en las de entonces, parece que el papel de la
historieta mexicana como instrumento de penetración cultural ha decaído bastante.
Por supuesto, si la calidad no ha disminuido y día con día se incorporan nuevas
tendencias en el acervo hitoritistico mexicano, algo que es exterior a él ha
estado fallando en estos años. ¿Simple problema de mercadeo? ¿Falta de apoyo en
las instituciones? O es acaso, como cree el autor, un problema de raíz más
profunda en el trastornado imaginario nacional, algo que comienza en la
infancia, un circulo vicioso o un hueco en la cultura actual de la sociedad.
El
controvertido Ricardo Cucamonga, autor de Cindy la regia estuvo presentando también
en el teatro de las artes. A veces divertido, a veces serio, confía en la
validez de su personaje, al cual las criticas en las redes sociales se le
resbalan como a la hija de un político en turno. Cucamonga ha logrado con más o
menos éxito retratar una clase sociocultural y regional del país, sus viñetas
siempre dejan un espacio de duda en la sátira descarada de la clase alta de si
el autor concuerda o no con algunos de sus postulados. Mientras tanto a cierto público
regio que se mira como en un espejo ha decidido detestarlos. Cindy la regia vale
la pena tan sólo por ver molesta a la insoportable juventud de la elite del
país, cuando menos a la que no tiene sentido del humor, que también hay quienes
no entendiendo la critica a ras de piso de la tira suelen encumbrarla como
depositaria de sus ideales y forma de vida, dígase el exclusivismo y la
discriminación.
El
altar de muertos, a la entrada de la Esmeralda, realizado por Xochitl Cruz y
Augusto Mora (del Estudio Muerte Querida), además de muy agradable visualmente,
resultó bastante emotivo al ver a los autores que ya partieron acompañados de
algunos de sus más famosos personajes
Para entonces mi cerebro ya no daba una, había cogido 10 enfermedades distintas en ese caldo de cultivo gigante que es la feria y algún chamaco había llenado mi saco de jarabe de chocolate a la altura del bolsillo. El sol arreciaba. el hambre también hacia sus estragos y hube de dirigir a unas famosas quesadillas a las afueras del metro Ermita. Aun tuve tiempo de ver a Humberto Ramos llegar a la feria, acompañado por una pequeña nube de admiradores de Spiderman quien (y esto lo supongo) hacían preguntas sin ton ni son pidiendo explicaciones y contactos con Marvel Comics, como si él fuera una especie de cazatalentos. El autor aclara que no le gusta mucho el estilo de Humberto, pero es su estilo y le ha funcionado. Esperemos siga cosechando éxitos y abra las puertas a otros dibujantes mexicanos.
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